El Levítico como Literatura

La relación entre antropología y literatura no se limita a escribir literatura desde una perspectiva antropológica, también puede darse el análisis antropológico de la literatura. Esto es lo que hace Mary Douglas en el libro que presentamos en esta entrada.

“El Levítico como literatura” (1999) analiza un escrito que se haya en el Antiguo Testamento de la Biblia cristiana y en el Tanaj (biblia hebrea, podéis leer más al respecto en Wikipedia) desde una perspectiva que podríamos encuadrar en la antropología de las religiones, pero partiendo de la base de que trabaja sobre un texto literario.

En este libro encontramos que se dedica un importante espacio al simbolismo, aunando la interpretación literaria y la explicación antropológica. Cobra especial importancia el concepto de impureza (y por tanto también de lo que es puro), tan presente en la obra de esta antropóloga.

Si os interesa echarle un vistazo, podéis encontrarlo con la signatura 22/DOU/Lev en la biblioteca de políticas y sociología.

A continuación, os presentamos el índice:


Tras ver los contenidos, ¿qué os sugiere? ¿O parece interesante? ¿Una lectura amena?


Y, en cuanto al tema, ¿consideráis que tiene sentido que desde la antropología estudiemos la literatura? ¿Por qué?

BIBLIOGRAFÍA:
Douglas, M. (2006) [1999]. El Levítico como literatura: una investigación antropológica y literaria de los ritos en el Antiguo Testamento. Barcelona: Gedisa editorial

Si tienes dudas, vuelve a consultar Los Orígenes de la Relación entre la Antropología y la Literatura 


Redactado por:  
  • Marina Martínez Román  
  • Irene Melgar Cordón  
  • Antonela Chis  
  • Clara Pulido Cruzado 

Comentarios

  1. No he tenido la oportunidad de leer este libro pero, a simple vista, el índice parece una observación e interpretación cruda con falta de sustancia literaria. Es decir, no me parece muy ameno pero eso sí, interesante será seguro.
    Por otra parte, creo que es fundamental que la antropología aprenda de la literatura y viceversa. Digo esto porque cuando la realidad humana aparece desordenada, confusa o inexplicable, el papel del antropólogo es analizar e interpretar emociones y perplejidades, mientras que el escritor las contagia y las hace sentir. O esto es lo que pretenden, uno y otro, puesto que ninguna de las dos cosas es fácil de conseguir.
    Coincido con el escritor y antropólogo Joan Francesc Mira, explica que una de las cosas que diferencian al antropólogo de los profesionales de otras ciencias próximas es su especial carácter de transmisor de una experiencia personal. No es sólo, como los otros, un puro observador atento que constata hechos, que recoge y acumula datos. Es, también, alguien que con-vive con la situación que observa, que vive, o al menos intenta vivir, entre y en los personajes del drama.

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