Observación participante hecha novela. GRUPO 8.
GRUPO 8
El texto que os presentamos a continuación es trabajo de campo realizado por una componente de este grupo, llevado a lo literario. Trataba de una observación de un espacio específico con el fin de comprobar si podría ser considerado un espacio público. Para esto fueron tomadas muchas notas de lo observado, las cuales hemos utilizado para desarrollar el texto en forma de novela. Os adjuntamos dicho trabajo literario y os planteamos unas cuestiones de debate al final en las cuales nos gustaría que participaseis.
Me hallaba caminando por las calles de Granada cuando llegué a la conocida Plaza de las Pasiegas, o como otros la llamarían, la plaza de la Catedral. Mientras transitaba por aquel lugar, irremediablemente mi papel de antropóloga me llevó a plantearme cómo el espacio era utilizado por las personas que paseaban por allí y si este podía considerarse o no como un espacio público. ¿Qué es la calle? - resonaba en mi cabeza-. Solo un cúmulo de vidas transeúntes ajenas a mi persona y a mis pensamientos. La mayoría eran vidas con miradas vacías que ignoraban el dolor de la inexistencia del espacio público. Y ante todo este pensamiento que me embriagaba sobre la realidad de los espacios, decidí empezar mi observación.
Empecé analizando el lugar, eché una mirada individualizando cada rincón. La plaza estaba compuesta por una cafetería, una cuchillería, una tienda especializada en té y dos tiendas de souvenirs. Todas estas se encontraban en la planta baja de los edificios, los cuales se componían de cuatro plantas. Busqué ubicarme en alguna parte de la plaza desde la que pudiera llevar a cabo dicha función, difícil decisión ante los numerosos puntos desde los que podría obtener diferentes perspectivas, no quería perderme nada, todo parecía interesante. Tras observar lo que podía apreciar desde distintos puntos de esta, me decidí a sentarme de lado en las escaleras, desde donde podía contemplar con más detalle la mayoría de la plaza. En una de mis observaciones, quise cambiar de emplazamiento, para analizar lo público desde una cafetería del lugar. Era un clima agradable, lo que potenciaba que las personas salieran a pasear y disfrutar del aire primaveral.
En cuanto al uso que observé, la plaza servía como espacio para la interacción social cotidiana, a menudo se realizaban distintas actividades con el fin de satisfacer las necesidades urbanas colectivas que se manifiestan en los intereses individuales. Sin embargo, la actividad propia de la ciudad y la conducta de las personas que transitaban por el lugar, pueden crear espacios públicos que jurídicamente no lo son, o que no estaban previstos a serlo. Estando en aquella plaza, tuve la ocasión de vivir la aparición de sensaciones que comienzan al atardecer y anochecer: músicos animando a la gente que descansa en la plaza, personas realizando un espectáculo con malabares, ambos con finalidades económicas; muchos turistas haciendo fotos, paseando y descansando mientras admiraban la belleza de Granada, de la catedral, su historia, su arquitectura y su arte, niños divirtiéndose jugando en la plaza mientras sus padres estaban tranquilamente en la cafetería... Me percaté de que era un sitio urbano, cultural y patrimonial, que nos da la oportunidad de comprender el sentido que sus transeúntes tienen sobre la participación ciudadana.
Tras esta observación, me planteé cuál era el significado de un lugar público, este no podía ser inaccesible a nadie. Según vi, este lugar tenía regulaciones horarias en algunos tramos de la plaza, quedándose también vacía cuando caía el sol y emergía la noche. Durante los días pude apreciar distintas relaciones de poder que inundaban aquel espacio a distintas horas del día. Realizando esta observación, caí en la cuenta de que debería darle importancia al hecho de la localización de dicha plaza, la cual está muy comunicada con otras zonas de la ciudad, convirtiendo esta en una zona de tránsito repleta de vida a todas horas.
De repente me percaté de algo, sorprendiéndome a mí mismo por no haber sido consciente de ello antes, era tan obvio, ¡los graffitis! En sus muros aparentemente silenciosos se encontraban reivindicaciones políticas en tinta, acompañados por firmas y garabatos sin sentido, fáciles de ignorar, pero igualmente subliminales.
Pude apreciar una gitana ofreciendo romero a los turistas despistados por su inmersión en la belleza del lugar, hablando torpemente y confusos ante la nueva experiencia esotérica que la mujer les proporcionaba con sus ágiles palabras.
Una vez hube terminado mis días de estudio en aquella plaza, quise plantearme qué ausencias había notado en ese tiempo. Lo primero que se me vino a la cabeza fue que la plaza no estaba preparada para personas con diversidad funcional, para acceder a la Catedral, deberían rodear por otras calles. Tras esto, recordé que apenas conseguí ver personas sin hogar allí, únicamente por los alrededores del lugar. No vi padres paseando bebés, al menos durante el tiempo en el que yo contemplé. Lo demás dependía de la hora del día, según avanzaban las horas y la iluminación variaba, distintas personas transitaban el espacio del que me rodeaba.
Más tarde me daría cuenta de que otras personas se percataron de mi presencia y mi trabajo. Me miraban curiosos, con ganas de conocer más, al parecer yo no era el único que mostraba interés en los demás.
Imagen de esta plaza ( https://goo.gl/maps/juRZsWJAc3B2 )
Como mencionamos en clase, ¿qué se gana y qué se pierde con este cambio? Y, ¿qué otros pasos habrías seguido tú para transformar el trabajo de campo en este tipo de literatura?
Cristina López
Irene García
Johanna Hidalgo
Lourdes Medina
María Knorr
Sara Ruiz

En mi opinión, y respondiendo a la primera pregunta que hacéis, creo que se gana bastante en forma y en estética, pero se pierde muchísimo en contenido y en análisis del mismo.
ResponderEliminarPara mí, este tipo de trabajos están más cerca de la literatura que de la antropología. La sensación con la que me quedo después de leerlo es que es un texto puramente descriptivo, escrito por alguien que ha pasado varias tardes en ese lugar. Pero ese alguien podría ser cualquier persona, no necesariamente antropóloga/o. Dicho de otro modo, ¿qué hay de antropología en ese texto más allá de 4 ó 5 coletillas o conceptos reutilizados del campo de la antropología? ¿qué nos aporta al conocimiento de los seres humanos y sus culturas?
Desde mi punto de vista, independientemente de las estrategias que decidamos utilizar a la hora de redactar, es crucial que no perdamos de vista la necesidad de analizar y tratar de entender lo que hemos estado observando. Si redujésemos la antropología a la mera descripción de lo que vemos, aunque pueda quedar estéticamente muy bonito, ¿no creéis que llegaría un momento en que podría dejar de existir como disciplina, ya que eso es algo que puede hacer cualquier persona sin necesidad de estar formada en antropología? (Es más, creo que alguien que haya estudiado o sea apasionado de la literatura podría hacerlo incluso bastante mejor).
Por eso, pienso que debemos reivindicar lo que sabemos hacer como antropólogas/os y no olvidar las cosas que hemos aprendido a lo largo del grado a cambio de darle más vistosidad a nuestros escritos. En el caso que proponéis, el interrogante del trabajo entiendo que era algo así como cuánto de público era el espacio del que habláis. No puedo evitar preguntarme en qué podría ayudar ese trabajo a la sociedad si os lo hubiese encargado, por ejemplo, el ayuntamiento de Granada en el marco de un estudio para remodelar la ciudad e intentar hacerla más "pública".
Desde mi punto de vista, la antropología puede o no ser bonita, pero creo que lo que sí que debería ser en todo momento es útil para la sociedad.
Estoy de acuerdo contigo en que, al hacer la antropología de esta forma, aunque se gane en estética como mencionas, es verdad que se pierde en información. Leyendo esto tienes una vaga idea del trabajo que hay detrás; en cambio si se publica siguiendo las pautas de lo que conocemos como etnografía, puedes leer todo lo que la persona observó y apuntó, puedes sacar tus propias conclusiones a través de toda la información que te ofrece y te permite obtener más conocimiento sobre ese caso.
EliminarY sí, el interrogante era en qué medida un espacio en concreto era público, que sobre lo que planteas de si podría ayudar si hubiese sido planteado por el ayuntamiento de Granada, creo que podría llegarse lejos. Porque ya se abriría el trabajo a más espacios de Granada y sí que podría contribuir a ayudar un poco a la sociedad, si por ejemplo, se habilitan más accesos a los lugares para gente minusválida. Empezando por aquí que puede ser lo más obvio, y siguiendo con todo lo que pueda sacarse de una investigación más detallada sobre esto.