Literatura como antropología
Teniendo en cuenta que las obras antropológicas no dejan de ser literarias, si es cierto que una rama de la literatura puede suponer una importante fuente de información etnográfica adornada con los matices imaginarios del autor o autora, algo que se podría comparar perfectamente con la subjetividad que proyecta el antropólogo a la hora de observar e interpretar aquello en lo que se encuentra investigando. Ante todo la literatura busca llamar la atención del lector con ideas, historias e interacciones (entre los diferentes personajes) refrescantes y novedosas, con la finalidad de enganchar al lector desde lo personal a través de las emociones que este quiera transmitir. Por supuesto todos estos factores reflejan la mente de la escritora o escritor, pero esta puede optar por contextualizar su obra en un momento y lugar real concreto, es entonces cuando la literatura conecta interdisciplinariamente con la antropología o la historia. Si se realiza una investigación previa a una obra en el lugar donde será ambientada, dialogando con las personas que viven en él y sintiendo en primera persona que es vivir en dicho lugar, o si la obra se sustenta de una documentación previa a la escritura muy minuciosa de la época, por supuesto no deteniéndose en los eventos políticos sino también en la vida cotidiana, la vestimenta, la alimentación y comercio predominante del momento, etc. Nos encontramos ante una novela histórica o una novela etnográfica más allá de que el autor haya inventado un personaje, pero que este mismo interactúe con elementos, situaciones y contextos que perfectamente podrían pasar o haber pasado en la realidad.
Algunos ejemplos de literatura etnográfica pueden ser “A sangre fría” de Truman Capote, el cual viaja a Kansas para investigar la tragedia de unos asesinatos de los cuales escribe posteriormente, “Las chicas del alambre” de Jordi Sierra y Fabra, nos introduce en el lado oculto de la moda y cómo es la vida de las y los modelos más allá de las cámaras tras un minucioso trabajo periodístico, “La niña de la Calle” de Virtu Moron y Kaoutar Haik, es un testimonio real de una mujer desde el momento en el que sus padres la casan con un hombre que le dobla la edad en Marruecos, narrada como una novela, aunque este caso también podría considerarse una biografía de vida.
Por otra parte tenemos la literatura histórica, como “En el tiempo de las mariposas” de Julia Álvarez, cuenta la vida bajo el totalitarismo de Leónidas Trujillo a través de tres hermanas dominicanas, o “El tiempo de los Robles” por Abel Carvajal, que nos cuenta una serie de historietas basadas en hechos reales y personajes reales de la Venezuela y Colombia del siglo XX.
BIBLIOGRAFÍA
Luciano Benítez Leiva. (diciembre de 2011). La novela de arriba y la antropología de abajo ¿Los zorros de Arguedas como etnografía experimental?. ANTHROPOLOGICA/AÑO XXIX, Nº29, pp. 129-141.
Si tienes dudas, vuelve a consultar Los Orígenes de la Relación entre la Antropología y la Literatura
- Marina Martínez Román
- Irene Melgar Cordón
- Antonela Chis
- Clara Pulido Cruzado

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