Casos y Casos
Un caso es un objeto de estudio con una fronteras más o menos claras que se analiza en su contexto y que se considera relevante bien sea para comprobar, ilustrar o construir una teoría o una parte de ella, bien sea por su valor intrínseco. Para su análisis se pueden utilizar materiales diferentes, desde entrevistas semiestructuradas hasta análisis de contenido de documentos varios, pasando por encuestas u observación participante. El caso a estudiar puede ser una persona, una familia, tribu, región geográfica, religión, política gubernamental… cualquier objeto de naturaleza social puede construirse como un caso.
Según su naturaleza o esencia del caso nos podemos encontrar con varios tipos. Nosotros nos vamos a centrar en los casos únicos, raros, atípicos. Obviamente en cada caso que se estudie se pueden encontrar características que lo hagan único, pero lo importante es que en su conjunto el caso exprese una rareza. Los estudios que se basan en estos casos son los menos abundantes. Por ello, se debería hacer un esfuerzo inicial por dejar claro por qué el caso es único o atípico o raro e incorporar la argumentación a la presentación del caso. Al menos hay cuatro maneras de construir la excepcionalidad del caso que se basan en el contexto, su carácter irrepetible (o escaso), su naturaleza pionera y su relevancia social.
La excepcionalidad de caso la puede dar el contexto en el que el caso aparece y su carácter de “raro” o “atípico” en relación con tal contexto. Por ejemplo, Nancy Ammerman (1987) estudia un grupo integrista religioso que se consolida y crece en un contexto de modernización y cambio social en una zona desarrollada de los Estados Unidos. Este contexto haría pensar en la desaparición de estos integrismos o su moderación. La presencia de este grupo integrista que toma la Biblia como la fuente de inspiración de toda decisión privada o como parámetro único para educar a los niños/as contrasta con la idea generalizada de que la modernización de la vida social elimina formas de relación fundamentadas en las creencias religiosas. Este contraste es el que confiere al caso su rareza.
En general los casos atípicos en relación al contexto suelen centrarse en el análisis de grupos que no encajan en la norma dominante de una comunidad. Por ejemplo, homosexuales que abrazan la fe católica, mujeres sacerdotes, blancos viviendo en un barrio predominante negro, gitano, o asiático, militares demócratas en un país con dictadura militar, el caso de un régimen democrático en una área geográfica dominada por regímenes no democráticos, judíos ortodoxos que trabajan en un servicio del Estado que es secular y no permite expresiones religiosas a sus funcionarios.
La rareza del caso no viene dada tanto por la naturaleza de las personas (grupos, comunidades, organizaciones..), sino por el contraste en relación al contexto en el que existen. Tal contraste genera tensiones y dilemas que conviene conocer y es de utilidad conocer las soluciones que los actores dan a estas tensiones.
La excepcionalidad del caso puede darla también el hecho de que el caso es algo único e irrepetible, como un desastre o una catástrofe. Por ejemplo, Kai Erikson (1976) estudia la destrucción de una comunidad humana por la inundación que provoca la ruptura de la presa de una población minera. Erikson se dedica a estudiar los efectos que tienen la inundación en la comunidad que la sufre, los problemas sociales que se generan, y la forma en que tales problemas son vividos por las personas que los padecen. Se trata de un caso único y probablemente irrepetible bajo las mismas condiciones. Este caso sirve también para iniciar toda una serie de estudios que analizan las consecuencias sociales de la ruptura de toda comunidad humana.
En tercer lugar, un caso puede ser único o relevante por ser el primero de un grupo de otros casos que le siguen. El proceso u objeto analizado es pionero. El estudio de José Ramón Montero (1977) sobre la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) tiene esta característica. El autor estudia la CEDA, que es el primer (y más potente) partido de masas de que disponen los elementos conservadores de la sociedad española. Montero no se dedica sólo a analizar la estructura organizativa del partido y su proceso de formación, sino que se ocupa de estudiar las ramificaciones que le confieren su naturaleza de partido de masas. Así, se analizan las Juventudes de Acción Popular (incluyendo la sección femenina), la acción obrerista (especie de sindicato obrero de inspiración cristiana), y los círculos de intelectuales vinculados a la CEDA. La CEDA es un caso atípico en la medida en que el primer partido de masas conservador de España.
Una versión de esta modalidad “único-atípico” es el de aquellos casos que han sido siempre poco estudiados por la ciencias sociales aunque han existido durante tiempo. Por motivos diferentes atraen la atención en un momento dado y comienzan a estudiarse de forma rigurosa. El caso como tal, está presente en la sociedad desde hace tiempo pero su relevancia es construida sólo desde el momento en que los y las antropólogos/as empiezan a interesarse por el caso ya sea de manera genuina o como efecto colateral de alguna otra investigación. Unos de los ejemplos más claros es el de las profesiones en España.
Por último, el caso puede ser excepcional dado su impacto o relevancia en la sociedad en la que se ubica. Cuando Joseph Soares (1999) decide estudiar diacrónicamente el caso de la Universidad de Oxford no lo hace por un capricho, sino porque se trata de una universidad que desempeña un “papel único en la vida cultural y política de Gran Bretaña. Además de ser el lugar donde la mayor parte de los líderes británicos han sido educados, ha sido, y es, un símbolo de muchas cosas peculiarmente británicas” (Soares 1999:1). El autor estudia Oxford por su relevancia social y, en consecuencia, por el impacto que tiene en la sociedad cualquier transformación que ocurra en esta universidad.
Hasta bien reciente, en el imaginario colectivo cultural británico, Oxford, es una institución elitista, tradicionalista, donde los retoños de las clases altas van a pasar el tiempo practicando deportes varios, socializándose y, ocasionalmente, aprendiendo artes y letras (no ciencias). Oxford y Cambridge (Oxbridge, como popularmente se conoce estas dos instituciones) son puntos de referencia no sólo para el sistema educativo, sino también para la sociedad. Como tal referente, es puesta en el punto de mira de diferentes intentos modernizadores del sistema de enseñanza universitario británico. El más tremebundo, explica Soares, es el de Margaret Thatcher, Primera Ministra y graduada en químicas en la década de los cuarenta precisamente en Oxford. Sus ministros de educación emprenden una batalla contra las universidad que acusan de ser las responsables del declive económico y social británico al no proveer a los futuros líderes de una educación adecuada (técnica, científica, empresarial). Oxford es señalada con el dado desde diferentes frentes dada su prominencia y su prestigio social. Se le critica su falta de conexión con la realidad, su devoción a las artes y letras (improductivas en el imaginario thatcherista), y su espíritu antiempresarial. Sobre estas bases se asienta el ataque al sistema universitario británico.
Soares, sin embargo, repasa la historia de la institución y demuestra cómo a partir de la segunda guerra mundial Oxford deja de ser una institución tradicional y se convierte progresivamente en una organización meritocrática, orientada hacia las ciencias, plural en términos de género y de clase y estrechamente conectada con el tejido empresarial británico. Los críticos de Oxford en los que se basa el ataque de los gobiernos de Thatcher, dice Soares (1999:273), “ofrecían un visión [de la universidad] que puede haber sido la correcta antes de la segunda guerra mundial, pero ciertamente no después”. El motivo es que suele tratar de personas de clases medias cuya expansión profesional no depende de un título universitario (autoempleados, directivos, supervisores) y que, a la postre, configuran la base electoral del partido conservador de Thatcher. El caso de Oxford y su (errada) percepción por capas importantes de la sociedad sirve para explicar por qué se estructura un ataque tan furibundo sobre el sistema universitario británico y sus consecuencias. El autor no utiliza una teoría previa que intenta validar. Antes bien, dada la excepcionalidad del caso, recurre a teorías diferentes para explicarlo y darle sentido.
Realizado por
Laura Álvarez
Carla Manzanares
Marta Menéndez
Tess Galloway-Bussi
No tengo demasiado claro cuál es el debate que se intenta plantear con esta entrada, pero me parece muy oportuno de que se traiga a colación el estudio antropológico de estos casos 'raros' o 'atípicos'. Así que, aprovecharé este comentario para intentar explicar por qué.
ResponderEliminarEn mi opinión, considero que el propósito de la Antropología es descifrar, de alguna manera, los diferentes caminos que tenemos los seres humanos para llegar a metas más o menos similares, pero que tienen como resultado la adopción de distintas formas de pensar, sentir y actuar. Esto sería difícil de percibir si solamente estudiásemos casos comunes y obvios, que no generen contradicciones entre ellos. Por eso, creo la mejor forma de dar una cierta respuesta a estas cuestiones es a través de los casos atípicos, ya que ponen de relieve estas variaciones de una forma más explícita.
En mi caso concreto, que para mi TFG pretendo hacer una definición de lo que es el fútbol, me ha resultado enormemente clarificador analizar las interpretaciones y las formas de practicarlo tan diferentes que existen en función de los actores que lo hacen suyo. Por ejemplo, no es lo mismo el fútbol profesional que el amateur, ni el fútbol senior que el base, ni el masculino que el femenino, ni el 'occidental' que el Yanomami.
En cualquiera de ellos hay una distinción en la forma que se entiende el fútbol. Sin embargo, el que más claves me ha dado ha sido el que, desde mi punto de vista, es el más 'raro' de todos. Este es el caso del fútbol entre los Yanomami. A pesar de que las coincidencias son mayores que las diferencias, el elemento que lo hace atípico es la primacía del carácter lúdico del juego por encima del carácter competitivo. Esto me ha hecho replantearme si una de las cosas que caracteriza al deporte, como afirman numerosos autores, es la presencia de la competición. A los Yanomami, les importa poco el resultado final, lo importante para ellos es el proceso y la diversión presente durante el desarrollo de la acción deportiva.
Sin estudiar este caso 'atípico', seguramente habría llegado en mi trabajo a la misma conclusión que esos autores y no habría podido tener en cuenta que el deporte también se puede entender sin el elemento competitivo, lo cual me ha llevado a plantearme otro tipo de cuestiones o interrogantes a partir de los que he seguido indagando y confeccionando el trabajo.
En definitiva, a donde quiero llegar es a subrayar la importancia que tiene el hecho de buscar e investigar los casos atípicos, ya que normalmente van a contradecir muchos de los planteamientos previos que nos hagamos, nos van a ayudar a repensar cuestiones a las que seguramente no llegaríamos sin ellos y, por ende, harán que nuestros trabajos sean más ricos.