¿Debe un texto ser escrito?




Según la visión clásica de la etnografía esta es la parte de la antropología que se dedica a observar y describir los aspectos característicos de una cultura, especialmente los elementos externos (Lorena Campo, 2008).
Un ejemplo de este tipo de etnografía fue la labor de Malinowski, el cual haciendo uso de la técnica de la observación participante, recopiló así información sobre la localización espacial y temporal, de la vida cultural de un pueblo específico, e investigó los factores que se hallaron implicados en dicha población, consiguiendo así hacer  una comparación entre diferentes pueblos: “el salvaje” como exótico y “el occidental” como punto de referencia.



Cuando pensamos en la etnografía clásica lo hacemos como “la práctica de producción de archivos” (George Marcus, 1998). Según Marcus, el trabajo de campo puede considerarse una ardua tarea que consistía en la recopilación y catalogación de las notas del diario de campo, documentos, entrevistas y material visual, es decir, en la producción de un archivo etnográfico (Adolfo Estalella,2014).

Pero el objetivo actual de esta ciencia social es pensar que la etnografía valora más los factores holísticos, tales como la percepción del espacio, el tiempo, el sentido de las ritualidades, el nivel simbólico, lo político, lo psíquico, lo económico, la expresión de los actores sociales, etc... Por lo que puede sustentarse en cualquier ámbito o hecho de la realidad, sin acudir necesariamente a “otros” espacios sociales (Lorena Campo, 2008).

En estos términos a la luz del trabajo de campo realizado en los últimos años en varios sitios atravesados por la cultura digital. Existen trabajos etnográficos sobre la urbe, el mundo occidental y sus cambios, los medios de comunicación masivos y la influencia cultural, entre otros muchos (Lorena Campo, 2008).


Desde que apareció la fotografía (y más tardíamente el vídeo grabado (como unión rápida de fotogramas) una nueva ventana de reflejo de la realidad se abrió: De pronto era posible representar otras realidades (lugares, personas, objetos, costumbres…) y mostrarlas en la sencilla comodidad de un álbum fotográfico o un reproductor de vídeo. Este invento, además de tener obvias consecuencias en el campo de las artes y la cinematografía, también tuvo cualidades en el mundo científico, y en lo que nos atañe, la antropología.

Como bien señala MacDougall, la capacidad de registro de detalle único es un valor especial e inigualable en la fotografía, ya que le permite convertir los rasgos comunes y corrientes en formas inmediatamente reconocibles, o lo que es lo mismo, realizar copias perfectas de una situación espacio-temporal concreta y plasmarlos en una sola instantánea cognoscible (David MacDougall, 2009). Lo más increíble de este hecho, es que a todos nos produce una sensación de familiaridad el mirar una foto; inmediatamente reconocemos de lo que se trata y las formas que en él aparecen aunque no nos hayan dado contexto.





Es por ello que el cine etnográfico ha sido comúnmente entendido como una disciplina transcultural; por un lado, insinúa una medición (representación seguida de puesta en cuestión) de lo que no nos es familiar, y por otro, como una admiración de todo aquello que nos es semejante a pesar de las múltiples capas de diferencia que lo engloban. Es decir, traspasa culturas el poder encontrar imágenes de nuestras semejanzas y diferencias entre todos los humanos (David MacDougall, 2009). Es como mirarse a un espejo, que refleje una silueta ligeramente diferente de la nuestra.

Las fotos y las palabras tienen implicaciones importantes para la representación etnográfica, pues provee a las películas y a los escritos de cualidades tanto culturales como sociales. La escritura es general con respecto a su uso de signos extensamente aplicables (el sistema de palabras) y con respecto a su capacidad para la expresión abstracta. La fotografía, en cambio, es general con respecto a su representación de las continuidades físicas del mundo (David MacDougall, 2009).
Esto podría derivar en un proceso de ocultamiento, donde el texto sin querer (dado que el autor omite cosas a derecho propio) pueda perder propiedades esenciales o no dar un marco representativo de referencia de la sociedad que trata de describir o explicar (Tyler, 1987).


En la antropología, los escritores, por lo tanto, tienden a favorecer la categorización, en vez de la descripción detallada de las observaciones
(David MacDougall, 2009).

Por todo ello, es importante el proceso conjunto de todos aquellos materiales que permitan escenificar la escena humana de la forma más fiel posible a la realidad. Aunando disciplinas como la fotografía y el cine, junto con el texto escrito de la escritura etnográfica, se puede avanzar hacia nuevas metas de representación de lo que nos caracteriza y comprende al ser humano de manera universal; nuestras costumbres, emociones, sentimientos y actuaciones.







Ya que como dice un viejo refrán:
“Una imagen vale más que mil palabras”.






BIBLIOGRAFÍA:
  • Campo, Lorena (2008). Diccionario básico de antropología. Editorial Abya-Yala.
  • Estalella, A. (2014). La apertura del archivo etnográfico. Anales del Museo Nacional de Antropología, XVI, 10–27.
  • MacDougall, D. (2009). Cinema transcultural. Antípoda, 9, 47–88.


Redactado por:  
  • Fardouss García, Abdel-Aziz
  • Nogueras López, María de las Nieves
  • Pérez Aguiar, Carlos Arturo
  • Santiago Villalvilla, Natalia

Comentarios

  1. Muy interesante vuestra entrada. Quiero aprovechar para recomendar "Reminiscences of a Journey to Lithuania", una película de Jonas Mekas, uno de los máximos exponentes del cine experimental estadounidense. Trata de los recuerdos de dicho cineasta lituano, alternando problemáticas, tensiones y reflexiones desde la mirada antropológica.
    Esta película es una constante búsqueda del hogar, es decir, un viaje enormemente significativo a Lituania nos encamina a un viaje a su pasado y a su identidad, a los problemas que ha tenido para encontrar un lugar en el mundo y la superación de esos problemas en el recuerdo fílmico. Se percibe una Lituana inaccesible, distante y rota en la memoria.

    Mekas expresa: “Your faces remain the same in my memory. They have not changed. It is me who is getting older”. Es un cine muy poético y Mekas aspira a impactar en la gente a través de la poesía.
    Se puede considerar una autoetnografía ya que la película conecta la historia individual y la social, la memoria y el tiempo histórico. Mekas se convierte en un observador de realidades culturales. Así mismo, se produce un documental reflexivo y especialmente expresivo que toca la parte emocional y busca emociones personales. Además, uno de los objetivos al enseñar el regreso al hogar es revelar recuerdos lejanos de la infancia. Los temas principales aquí se pueden resumir en la memoria, en su reconstrucción, el recuerdo, el exilio y la migración. Mekas también relata la pobreza de sus parientes en términos antropológicos. Al mismo tiempo narra el hecho de haber sido separado del hogar, del pueblo, del país y del continente.
    Es conocido por su estilo de cine diario, en el que destaca la cotidianidad en sus detalles y su fugacidad, adelantándose a los ¿vlogs? de Youtube actualmente. El cine diario refuerza la memoria a la pérdida de la propia vida.

    Dicho esto, el cine es una manera de atrapar la realidad y guardarla en su materialidad.
    El cine narrativo de Mekas inicia cuando empieza a ser reconstruido el pasado que nunca olvidó.
    En esta etnografía experimental existe una observación del comportamiento cotidiano, una historia de vida personal. Como se explica en una entrevista el formato de la obra de Mekas se asemeja a la utilizada en la “nueva etnografía”, caracterizada por el eclecticismo y las visiones críticas o contradictorias, siguiendo también el modelo del collage. Esta etnografía, que asume que no puede escaparse de la representación, explora sus diversas posibilidades e incluso apela a la metarepresentación. Pone considerable atención a las mediaciones de la expresión y a la reflexión sobre la experiencia y el “yo”. De la misma manera, los filmes de Mekas se centran sobre sí mismo, y al sumergirnos en su propia historia, también los “otros” que va observando se transforman en productos ficticios de su memoria.
    La definición del límite entre cine, cine documental y etnografía no ha estado exenta de dificultades. La práctica cinematográfica y la etnográfica se han nutrido la una de la otra a lo largo de su desarrollo.
    El “cine de lo real” se ha planteado frecuentemente posturas antropológicas, especialmente en torno al modo de trabajo, la construcción de la imagen y sus implicaciones. Por lo tanto, la cuestión de si es etnográfica o no una construcción audiovisual, va a depender de la interpretación de lo que significa nuestra disciplina.

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  2. Una entrada muy interesante. Como alumna de la asignatura antropología visual del año pasado, me gustaría recomendar un libro que Arturo Álvarez (docente de la asignatura) recomendó durante el curso para la elaboración de una práctica que teníamos que hacer, sobre el análisis de una película etnográfica.
    Este libro se titula "Aprender a ver cine" de Juan Francisco González. Este libro es una invitación a la contemplación crítica de una selección de películas representativas de los distintos géneros cinematográficos. El estudio fílmico y antropológico de cada película ofrece una sinopsis del argumento, apuntes históricos y sociológicos, rasgos de estilo del director, estructura dramática, tipos de planos… Además, se completa con un análisis de los sentimientos de los personajes.

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  3. Buenas,
    yo también quiero aprovechar para recomendar algo de Antropología Visual. No la he cursado en Granada, sino en Lisboa, donde aprendí muchísimo sobre los principios de los documentales etnográficos. Me quedé fascinada sobre todo con Dziga Vértov (1896-1954), un polaco que en la época de la Unión Soviética fue todo un pionero en el cine experimental. Primero la URSS lo contrató para que realizase "cine soviético" que básicamente era una manera de hacer propaganda. Más tarde, como Vertov estaba tan interesado por las vanguardias que estaban emergiendo en Europa, se fue decantando por el futurismo y por lo experimental. Empezó a hacer una serie de documentales llamados "Kino-Pravda" (Cine-Verdad). En estos documentales Vertov retratada la sociedad rusa en las calles, haciendo hincapié en la tecnología que iba avanzando cada vez más rápido: el mundo urbano, los grandes edificos, los coches, los trabajos mecanizados, etc. Grababa muchas veces sin pedir permiso a personajes y situaciones que se encontraba.

    Se le llamaba Cine-Verdad pues el objetivo, pese a haber una edición de vídeo y sonido (utilizaba unas bandas sonoras brutales), era mostrar la realidad de la sociedad de aquel momento, desde sus ojos, claro está.

    "El hombre de la cámara" fue su obra más importante. En ella se mostraba un día en la vida de un operador en un día de su trabajo. Era un montaje ya que como he dicho, la idea no era en sí documentar paso a paso un hecho sino plasmar una exageración de la realidad para poder hacer sentir, de manera visual y auditiva, aquel momento.
    Vertov, al ser todo un apasionado del constructivismo y del futurismo, introduce elementos como la cámara rápida y sonidos con ritmos cambiantes para transmitir sensaciones de la realidad de ese operador. Utiliza en general muchos efectos que para la época eran muy novedosos.

    Para mí, Vertov en definitiva, pese a no hacer expresamente o conscientemente antropología, fue todo un antropólogo (experimental). Fue capaz de hacer antropología visual a través de sus documentales de la vida, del trabajo y de las ciudades en la Unión Sovíetica. Considero además que para mostrar algo "real" no basta con filmarlo sino con comprenderlo que sólo se consigue habiéndolo vivido.

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