Método de difusión
GRUPO 8
Un día sentada en una de las aulas de mi facultad, escuchando a la profesora hablar sobre un trabajo de campo que debíamos realizar, una idea me invadió la mente. Me surgió una duda, algo que no me había planteado hasta el momento y de lo que no había sido consciente. Como alumna de la Universidad de Granada, me interesaba conocer el sexismo que me rodeaba cada día en esta institución.
Antes de comenzar con la investigación, debía aclarar varios términos que estarían muy presentes a lo largo de mi trabajo. Empecé pensando en el género como una construcción social que puede variar a lo largo de la historia y que hace referencia a los aspectos psicológicos y culturales que la sociedad define como masculino y femenino. Con esto buscaba plantearme el grado de presencia femenina en los puestos de gran importancia en la universidad y ver si estas tienen más dificultad a la hora de acceder a un puesto de relevancia o están más limitadas para conseguirlo. Otro término al que quise darle importancia fue al de rol, pensándolo como la función que desarrolla una persona en una situación determinada. Con el término rol pretendía estudiar las diferentes pautas de comportamiento que se dan al tratar con personas de otros roles. Con esto me refiero a cómo interactúan los alumnos con alumnos de otras carreras, con profesores o con personas de administración.
Tras tener claros algunos términos, la tesis de mi investigación era que la institución que tiene en su seno un montón de vidas, debía aportar a este alumnado una educación igualitaria y respetuosa, donde los prejuicios y los estereotipos, no deben tener cabida. Esto es, lo que yo como alumna, entendía por una Universidad libre. ¿Nos encontramos realmente en una institución igualitaria? Esta pregunta recorrió mi mente en ese momento, y tendría que comprobarlo para poder sentirme más tranquila, sabiendo a lo que me enfrentaba.
Quise empezar fijandome en los detalles que me rodeaban día tras día en mi facultad y partiendo de mis experiencias personales, me llamaron la atención distintas situaciones. Estas eran cosas como, comentarios fuera de lugar, incluso machistas por parte de algún profesor; faltas de respeto por el mero hecho de no compartir una opinión; menosprecio por ciertos colectivos de la facultad hacia otras carreras o facultades. No quería quedarme solo con mis percepciones, así que junto a unas compañeras que estaban dispuestas a acompañarme en esta aventura, decidimos entrevistar alumnado de distintas carreras y distintos sexos. Dentro de estas entrevistas no quise centrarme únicamente en las respuestas, sino también en el comportamiento, la gestualización, la manera de expresarse. Quería abarcar muchos ámbitos, a lo mejor estaba echándome muchas cosas a la espalda, puesto que tenía en mente seguir observando el comportamiento en las aulas y en la cafetería.
En cuanto a las entrevistas, quise llevar a cabo dos, para saber la percepción de estas personas sobre el resto de facultades, ya no solo la mía, no quería quedarme solo ahí, buscaba llegar más lejos. Ya no era solo lo que yo pudiera observar, sino si había alguien dentro de mis círculos, que hubiese vivido en primera persona algún tipo de abuso sexista dentro de la Universidad. Tras meditar y compartir con mis amigas esto, me dispuse a encontrar esas dos personas a las que entrevistar. Elegí a dos chicos, de distintas carreras y dio la casualidad de que ambos se consideran aliados feministas.
A la hora de pensar la entrevista, muchas preguntas sacudían mi mente, así que me dispuse a elaborar unas temáticas que seguir, las cuales englobarían las cuestiones que me rondaban la mente. Lo primero, era una toma de contacto, en la que se presentaban un poco para ir rompiendo el hielo, y a esto le seguiría una profundización en su carrera. En esta profundización, yo buscaba saber si sus carreras se encontraban visualmente sesgadas a un género y si esto podía contribuir al trato que se le daba al alumnado, para saber si, bajo su percepción, la universidad trataba por igual a mujeres y a hombres. Otra parte que me interesaba, dentro de la carrera, era la plantilla de profesorado; los puestos que estos suelen ocupar, dependiendo de si son hombres o mujeres, pero ya no solo en la Universidad, me interesaba también, ver, a lo largo de sus vidas respecto a la educación. El lenguaje inclusivo, pensé, esto es algo que también quería comprobar, si era usado en las aulas; y dentro del lenguaje, los insultos que podrían haber percibido por parte de compañeros hacia el profesorado, dependiendo de si son hombres o mujeres. Esto me hacía pensar en el alumnado, así que me planteaba también preguntas sobre el comportamiento de estos en las clases. Ya no era solo el lenguaje inclusivo lo que me interesaba, también se me venía a la mente el material usado en las aulas, en qué medida se trataban autores o autoras. Eran muchos los temas que me abordaban y que quería observar, pero en este momento, no tenía tiempo para todo esto, tenía que reducirlo, así que añadiría un poco sobre prejuicios, pero sin profundizar. Quien sabe si en un futuro podré llevar a cabo una investigación más profesional y profunda sobre este interesante tema, que había invadido mi mente.
Tras realizar las entrevistas, llegué a una conclusión, y es que, actualmente, seguimos viviendo en una sociedad con rasgos machistas en muchos aspectos. Una sociedad que de momento va avanzando poco a poco, pero que tampoco parece terminar de producirse ese cambio de mentalidad que asuma la igualdad entre hombres y mujeres, dejando por fin atrás esa supremacía del hombre en la mayoría de los aspectos. Algo que me gustó de esta investigación fue, que durante las entrevistas, salieron cosas que yo no había considerado de primeras y que surgieron en la conversación sobre alguno de los interrogantes planteados, lo que fue gratificante, ya que en ocasiones, más que una entrevista, era una conversación entre amigos sobre un tema que nos interesaba y del que queríamos opinar y retroalimentarnos.
¿Creéis que la información que se transmite es más o menos válida dependiendo del método con el que se difunde?
Cristina López
Irene García
Johanna Hidalgo
Lourdes Medina
María Knorr
Sara Ruiz
Respondiendo a la pregunta de "¿Creéis que la información que se transmite es más o menos válida dependiendo del método con el que se difunde?"
ResponderEliminarConsidero que la manera en la que se difunde una información es totalmente fundamental para que esta perdure o no en el tiempo. Por eso, no es que sea más o menos válido transmitir mediante la palabra que mediante la letra, sino que hay métodos que son más prácticos que otros. Sabemos por ejemplo que los cuentos populares, transmitidos de manera oral, se han visto modificados debido a los errores de la memoria, a la imaginación que cada persona puede añadir, y en general a un sinfín de motivos. La idea es que estos cuentos no se han perdido porque en algún momento se vieron escritos. Pero, por otro lado, creo que también depende mucho del conocimiento que queremos transmitir porque no es lo mismo una ley que un cuento. Así, son muchos los factores a tener en cuenta: el tipo de conocimiento, el público que va a disfrutar (o no) de ese conocimiento, la finalidad de esa información, etc.
Entonces y para resumir, no considero que haya un método más o menos válido que otro: todos son igualmente legítimos pero dependiendo del método que escojamos, nuestro saber tendrá un rumbo distinto así como un uso y un público diferentes.
Estoy de acuerdo contigo en que todos los métodos son igual de válidos para transmitir la información. Lo único es, que, bajo mi punto de vista, a lo mejor algunos hacen más fácil la transmisión. Con esto quiero decir, que, por ejemplo, un texto etnográfico a lo mejor se queda más en las personas que saben sobre este ámbito, y no sale fuera del mundillo por así decirlo. En cambio, si se plasma dicha etnografía en forma de novela, podría llegar más lejos, y tras esto conseguir que la gente muestre interés por este tipo de trabajos y que ya comiencen a buscar más etnografías.
EliminarCabe decir que todo esto es lo que yo pienso sin tener tampoco mucho conocimiento sobre la realidad.
Yo no creo que la validez de la información dependa de los métodos de difusión. Lo que los métodos de difusión podrían marcar sería la forma en la que las demás personas perciben tal aporte.
ResponderEliminarLa validez, entendida como la cualidad de algo que es aceptable y tiene la potencialidad de cumplir los objetivos por los que se enuncia, en el caso de información etnográfica la determina los métodos de investigación y acceso a la información.
El tratamiento posterior de esa información, la presentación -o métodos de difusión- y los argumentos sintetizados a partir de esta tarea son los que podrían influenciar en la fiabilidad, la aceptación y el alcance que tienen tales datos.
Un ejemplo de esto podría darlo la reacción y el debate derivado de la encuesta de intención de voto publicada por el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) el pasado martes 9.
Como se introduce en el artículo de RTVE (http://www.rtve.es/noticias/20181026/encuestas-del-cis-estan-ojo-del-huracan/1827067.shtml), la presidencia y los métodos empleados por este organismo, desde el nombramiento del exmiembro de la Ejecutiva Federal del PSOE, José Félix Tezanos, ha generado altos niveles de crítica con respecto a la forma de trabajar y sintetizar los datos obtenidos.
En su defensa, el presidente del CIS argumentaba ayer en la SER (https://cadenaser.com/programa/2019/04/09/hoy_por_hoy/1554837330_204933.html - a partir del minuto 11:25) su nueva propuesta metodológica ante unas críticas feroces por parte de los partidos -que aluden al CIS como ese nuevo espacio de difusión del triunfo del PSOE.
En definitiva, la fiabilidad y la confianza en un organismo que, a priori, parece tratar con datos estadísticos válidos, se ve puesto en duda a raíz de dos motivos:
1. El conflicto de intereses motivado por una presidencia políticamente declarada.
2. La forma de tratamiento de la información y la presentación de los datos.
Por: ALICIA MORENO RUIZ
ResponderEliminarUn buen ejemplo de la forma de transmitir información es este blog que realizamos. Como antropólogas/os, echemos un vistazo a las entradas en el blog y los comentarios que hay (y no hay).
La forma o tecnología utilizada para informar se puede considerar bastante moderna (un blog en internet) y que atrae más interés a los/as jóvenes estudiantes.
¿Y qué ocurre? Que a no ser que nos "obliguen", no conseguimos sentirnos atraídos a utilizarlo. O sea, aunque la tecnología utilizada sea adecuada, no llega el mensaje.
Y también podemos observar otras diferencias: nos cuesta más participar en entradas con lenguaje más formal y con más teoría, que en las entradas más informales.
¿Medio o forma de transmitir la información?