Street Photography
Hola compañeras,
Quería tratar aquí un tema que me ha hecho reflexionar sobre la antropología. La curiosidad me esta relacionada con cuestiones de antropología visual qué en mi opinión podemos encontrar en un modo de expresión artística muy en boga hoy en día en el mundo de la fotografía, como es Street Photography. Ya que, en este sentido, cuando Heider (1995) habla del campo de estudio de la antropología visual, puntualiza el interés por el material visual que no es producido deliberadamente con una intención etnográfica, sino de expresión artística, pero que si tiene un valor gran valor etnográfico.
Este tipo de estilo o expresión artística en fotografía se caracteriza por presentar encuentros azarosos, espontáneos, causales y aleatorios en lugares públicos. El fotógrafo en este tipo de lenguaje visual se presenta como un observador al acecho de momentos que pueden transmitir una sensación en el bullicio de la ciudad. Se contrapone a una cultura del selfie donde las imágenes del sujeto están cuidadosamente calculadas para proyectar una imagen de uno mismo hacía el exterior. Por eso, Street Photography intenta mostrar de manera natural y cotidiana a las personas en su relación con el espacio público. Al tiempo que se convierte desde su espontaneidad fuera del control de los participantes de la sociedad, en una documentación cultural que con el tiempo deviene en histórica. Una exposición del “nosotros” y no del “yo”. Pero más allá de la interesante perspectiva con la que se fotografía, actualmente, esta forma de expresión se encuentra con cuestiones éticas en cuanto a la privacidad de los sujetos y al uso del espacio público. Teniendo en cuenta aquí, la polémica en cuanto a la privacidad de Google Street View y los derechos fotoperiodísticos en los lugares públicos. Y dentro de esta cuestión se plantean códigos éticos para la practica que van en relación pedir a los sujetos el permiso para ser fotografiados, cosa que entra en colisión con la naturaleza accidental y aleatoria de este modo de expresión artística.
Por otro lado, en relación a los problemas de representación de la cultura y los sujetos inscritos en ella, Jamie Windsor (2018) -fotógrafo- esgrime al respecto una reflexión que apunta a la reflexividad del propio fotógrafo para tratar de conseguir y mantener siempre una conexión empática con los sujetos fotografiados. Ya que, a su parecer se da el caso de fotógrafos que capturan sujetos de clase baja desde una óptica fetichista de clase media. Como puede ser el caso de Martín Parr. A este respecto, Jamie Windsor plantea la viaja cuestión en antropología de cómo representar una cultura de la que no formas parte.
Sin embargo, Jamie Windsor pone como antítesis a Martin Parr, a Nan Golding y Fan Ho, al tener una forma de expresión más empática con los sujetos a través de elementos y situaciones accidentales que pueden trasmitir sensaciones relacionadas con la insignificancia y vulnerabilidad del ser humano dentro del monstruo urbano.
Videografía:
Windsor, J. (2018) Why you SOULDN’T do STREET PHOTOGRAPHY. https://www.youtube.com/watch?v=E10Z5_3C19s
Quería tratar aquí un tema que me ha hecho reflexionar sobre la antropología. La curiosidad me esta relacionada con cuestiones de antropología visual qué en mi opinión podemos encontrar en un modo de expresión artística muy en boga hoy en día en el mundo de la fotografía, como es Street Photography. Ya que, en este sentido, cuando Heider (1995) habla del campo de estudio de la antropología visual, puntualiza el interés por el material visual que no es producido deliberadamente con una intención etnográfica, sino de expresión artística, pero que si tiene un valor gran valor etnográfico.
Este tipo de estilo o expresión artística en fotografía se caracteriza por presentar encuentros azarosos, espontáneos, causales y aleatorios en lugares públicos. El fotógrafo en este tipo de lenguaje visual se presenta como un observador al acecho de momentos que pueden transmitir una sensación en el bullicio de la ciudad. Se contrapone a una cultura del selfie donde las imágenes del sujeto están cuidadosamente calculadas para proyectar una imagen de uno mismo hacía el exterior. Por eso, Street Photography intenta mostrar de manera natural y cotidiana a las personas en su relación con el espacio público. Al tiempo que se convierte desde su espontaneidad fuera del control de los participantes de la sociedad, en una documentación cultural que con el tiempo deviene en histórica. Una exposición del “nosotros” y no del “yo”. Pero más allá de la interesante perspectiva con la que se fotografía, actualmente, esta forma de expresión se encuentra con cuestiones éticas en cuanto a la privacidad de los sujetos y al uso del espacio público. Teniendo en cuenta aquí, la polémica en cuanto a la privacidad de Google Street View y los derechos fotoperiodísticos en los lugares públicos. Y dentro de esta cuestión se plantean códigos éticos para la practica que van en relación pedir a los sujetos el permiso para ser fotografiados, cosa que entra en colisión con la naturaleza accidental y aleatoria de este modo de expresión artística.
Por otro lado, en relación a los problemas de representación de la cultura y los sujetos inscritos en ella, Jamie Windsor (2018) -fotógrafo- esgrime al respecto una reflexión que apunta a la reflexividad del propio fotógrafo para tratar de conseguir y mantener siempre una conexión empática con los sujetos fotografiados. Ya que, a su parecer se da el caso de fotógrafos que capturan sujetos de clase baja desde una óptica fetichista de clase media. Como puede ser el caso de Martín Parr. A este respecto, Jamie Windsor plantea la viaja cuestión en antropología de cómo representar una cultura de la que no formas parte.
Sin embargo, Jamie Windsor pone como antítesis a Martin Parr, a Nan Golding y Fan Ho, al tener una forma de expresión más empática con los sujetos a través de elementos y situaciones accidentales que pueden trasmitir sensaciones relacionadas con la insignificancia y vulnerabilidad del ser humano dentro del monstruo urbano.
Videografía:
Windsor, J. (2018) Why you SOULDN’T do STREET PHOTOGRAPHY. https://www.youtube.com/watch?v=E10Z5_3C19s
Muy interesante el post, Tomás.
ResponderEliminarMe ha gustado esa idea que planteas sobre el fetichismo hacia las clases más bajas, pues es algo que está sucediendo cada vez más. Con la globalización es más sencillo viajar a lugares a los que antes sólo llegaba un viajero o viajera muy selecta. Diversos países con altos índices de pobreza "real" (Acuña diferenció en clase entre probeza "real" y pobreza material), entendiendo "real" como una falta de derechos humanos, reciben un turismo en masa en el que el selfie con "niños del tercer mundo felices" está en auge. Es un ejemplo muy básico y simplista pero creo que representa esa manera de recrear una cultura que no te pertence, algo así como el blanco o la blanca occidental privilegiada que va a romantizar la otredad. Llega a ser incluso hipócrita.
Creo que entonces debemos, en general, pensar menos en el "yo" y en lo que queremos demostrar de nosotros/as y más en las personas locales, sus contextos y su cultura.
Buenas, el vídeo me resultó fascinante. Y tal y como tú apuntas, la cuestión de fondo, la reflexividad en este caso del fotógrafo, está latente. Desde mi punto de vista la situación presentada se podría extrapolar, espero que no de una manera forzada, a la elección del tema para trabajo de fin de grado. Es mi caso, se me han ocurrido multitud de temas, antes de decantarme por el actual. Aunque en la elección del tema influyen multitud de otros factores (tiempo, accesibilidad, comodidad, interés, etc.), sí que hay que tener en cuenta uno más. En este sentido, es importante preguntarse: ¿Por qué este tema? Por supuesto se trata de responder con total sinceridad, de lo contrario, el ejercicio no tendría sentido.
ResponderEliminarAunque en este caso concreto se hable de la antropología visual, tal y como he mencionado, creo que en cierta medida se puede extrapolar a la antropología en general. Así, mi siguiente argumento es que (aunque se trata de un debate cerrado en antropología) aunque es importante saber las razones por las que queremos iniciar una investigación, es igual de importante hacérselo saber a las personas con las que queremos colaborar. Tal y como sugiere Peacock, “los antropólogos deben declarar sus objetivos abiertamente a aquéllos con quienes se encuentran comprometidos en la observación participante, deben explicar del mejor modo posible quiénes son y sobre qué están trabajando, y no deben engañar a los informantes o forzarles a hacer público lo que no desean divulgar” (Peacock, 2010:126).
Biblografía:
J.L. Pecock "Método" En Lecturas de Antropología social y cultural. La Cultura y las Culturas. Honorio M. Velasco (compilador) (2010). Madrid: Universidad a Distancia UNED. Pág. 109-160.
Buenas, primeramente, muchas gracias por descubrirme a Fan Ho. Su trabajo es impresionante.
ResponderEliminarCon respecto a lo que has comentado, Irini HM, el propio Jamie Windsor se limita simplemente a "aconsejar" a las fotógrafas/os que se dedican al Street Photography que, si se sienten cómodas/os éticamente haciendo el tipo de fotografía, cualquiera que éste sea; que sin duda lo hagan, pero que siempre tenga en cuenta la intencionalidad del uso que le den. Entonces, me pregunto, deberíamos nosotras/os "acusar" a esa/ese turista occidental privilegiada/o de romantizar a la otredad cuando, quizá (quizá!), su deseo es meramente representar que pese a la pobreza, tanto "real" como material, existen momentos de felicidad, que hay un lugar para la esperanza. En contraposición, pues, de las también más que extendidas imágenes de ONGs, las cuales, con fe de dar a conocer sus situaciones e intentando apelar a la compasión, despertando la concienciación del resto del mundo; sólo nos muestran miseria, rozando incluso el morbo...
Al igual que tú, espero que esta moda de centrarnos en nosotras/os a modo de selfies termine. Sin embargo, pese a que consigamos pensar más en las personas locales, en sus contextos y en su cultura, al fin y al cabo ¿no nos estamos representando a nosotras/os mismas/os, implícitamente al menos?
Por: ALICIA MORENO RUIZ
ResponderEliminarMuy interesante el post y el vídeo. La verdad es que es un debate bastante difícil e importante. Nos hace reflexionar también del hecho de que todo el mundo va ya con su móvil y nos creemos con el derecho de hacer fotos de todo ¡y de todas/os! Y, lo más importante, ¡de colgarlo en internet libremente! ¿Y qué pasa con las personas que aparecen en nuestras fotos? ¿Acaso les hemos preguntado o informado de la foto?
Tema bastante curioso sobre el que debemos reflexionar mucho.
Comparto con vosotras/os un descubrimiento que tuve hace muy poquito y de casi casualidad. Es el street photographer Andy Sweet. Era un fotógrafo americano de los años 70 de Miami Beach, que fotografiaba a la gente mayor. En los años 60 y 70, esta zona se puso de moda como lugar de jubilados (los cuales no tenían tampoco familias). Muchos de estos, eran personas judías venidas después de la segunda guerra mundial.
Este fotógrafo, junto a otro amigo Gary Monroe, montaron el proyecto Miami Beach Photography Project.
Resumiendo, si os interesa, buscadle porque tiene unas fotos muy muy bonitas y etnográficas, muestra cómo era la vida del lugar en ese momento.
Muchas gracias Tomás por esta maravilla de vídeo. Hace reflexiones super interesantes. La fotografía es un arte, y el arte representa contextos sociales y culturales. Además de lo que han comentado mis compañeros el autor del vídeo señala que hay dos artistas que representan realidades que conocen y que tienen intención de representar, como tú has dicho es una vieja cuestión de la Antropología, pero yo me cuestiono el que sea tan vieja porque sigue vigente, seguimos cuestionándola. En cuanto a los debates sobre la ética y la legalidad, es un terreno de arenas movedizas. Personalmente pienso que se puede hacer arte sin que sea exageradamente "accidental", cuando quieres representar algo lo puedes conseguir sin tener que ni forzar una situación o dejar que todo fluya, un artista tiene que trabajar los contextos y saber lo que quiere, improvisar está bien, pero siempre con un objetivo y eso hace que las cosas se puedan desarrollar con más empatía hacia el contexto.
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