Antropología de sillón vs trabajo de campo


GRUPO 8




















En esta entrada vamos a hablar sobre las diferencias que se han ido originando a lo largo de la historia en cuestión de cómo se narra la antropología, en concreto, en el paso de la antropología de sillón a la entrada al campo. Y para ello vamos a comparar el estilo del autor Jaime de Angulo con el de otra autora que lo hace de manera totalmente distinta, Ruth Benedict.
Creemos que es un paso importante el salto del etnógrafo que sale al campo frente al antropólogo que describe su obra desde casa. Gracias al trabajo de campo hemos podido observar el avance en la fundamentación de los trabajos realizados con este tipo de acercamiento. El hecho de encontrarse en el mismo lugar en el que están las personas a las que se está observando, favorece la descripción etnográfica, ya que, como indica Malinowski, era necesario estar "en el campo ", es decir, vivir con la gente que estaba estudiando, participar dentro de su comunidad, aprender su idioma , comer su comida, y tomar parte en su vida cotidiana. De esta manera, la clásica antropología del sillón, queda en un segundo plano, dejando atrás esta limitada e incompleta forma de crear antropología. Cuando hablamos de antropología del sillón hacemos referencia a aquella que se producía desde las bibliotecas universitarias. Se distingue por el hecho de no realizar trabajo de campo, y precisamente carece de las características que le parecían válidas a Malinowski a la hora de producir etnografía.
Quizás una de las obras más conocidas de la antropología del sillón fue la obra El crisantemo y la espada (1946) de Ruth Benedict. Su obra fue el primer estudio importante sobre la sociedad nipona  que trataba de describir la idiosincrasia y la mentalidad japonesa. El principal obstáculo fue el impedimento de realizar trabajo de campo debido a que Estados Unidos estaba en guerra con Japón, lo que le imposibilitó el trabajo en el país. Para ello tuvo que servirse de fuentes escritas de la manera más imaginativa y creativa posible, así como entrevistas a japoneses que residían en Estados Unidos. Su trabajo tenía una gran similitud al de un historiador. El hecho de no vivir en primera persona las vivencias cotidianas junto a las personas con las que trabaja y quedarse al borde del contexto del mismo estudio, hace que la información que ella reproducía le llegase de manera distorsionada a través de las personas con las que trabajaba en EE.UU..La información de su etnografía era un “teléfono escacharrado”, en el que de unas pocas personas que habían vivido en ese país, sacaba información para llevar a cabo su trabajo.
Como ejemplo de etnografía de campo tenemos los trabajos de Jaime de Angulo sobre los indígenas norteamericanos, bibliografía que puede encontrarse en la guía de la asignatura. Angulo afirmaba que cuanto más tiempo vivía con ellos, más interesado estaba y más se sentía integrado. Había momentos en los que se le olvidaba lo que estaba haciendo allí realmente. Opina que es una lástima que la mayoría de publicaciones sobre los indios sean de naturaleza técnica y se encuentren en revistas comunes, no solo suelen ser inexactas, sino que dan una idea falsa del complejo de tradiciones indias. Lo que te ofrecen es la mezcla canónica de elementos románticos y pintorescos que representan la idea actual del indio, que el hombre blanco promedio puede tener.
Esto tampoco quiere decir que sea el mejor método, ya que toda la interpretación de los datos recae en el etnógrafo, y como hemos visto en esta asignatura, existen otras maneras de interpretar los datos, como por ejemplo, incluyendo a los propios sujetos en la producción etnográfica. Sin embargo, fue un inicio para acercarse a este tipo de antropología. Planteando esta última idea, ¿consideráis que tiene mayor  validez la etnografía con trabajo de campo sobre la antropología clásica de sillón?
Haciendo esta entrada nos hemos dado cuenta de que la gran mayoría de los trabajos que hemos hecho durante la carrera han sido trabajos del estilo de la antropología de sillón, puesto que la práctica de campo brilla por su ausencia, quitando algunos de nuestros TFGs o alguna que otra práctica. ¿Se le debería dar más relevancia al trabajo de campo y darle mayor presencia a lo largo de la carrera?




Cristina López
Irene García
Johanna Hidalgo
Lourdes Medina
María Knorr
Sara Ruiz

Comentarios

  1. Respecto a lo que planteáis, creo que claramente se le debería de dar más importancia al trabajo de campo en el grado de Antropología de la UGR. Ya lo hemos comentado en numerosas ocasiones a lo largo de las clases de esta misma asignatura. Se trata de un tema estructural del grado pero al mismo tiempo, siento que recae en mi persona la culpabilidad.
    Siento que quizá esa falta de práctica que tengo (tenemos) en cuanto a cómo hacer observaciones y entrevistas, podría ser mucho menos pronunciada si por ejemplo hubiese llevado a cabo una investigación de manera personal, sin que estuviese relacionada con la universidad. Por otro lado, es cierto que hace falta una gran motivación para esto además de unas herramientas teóricas bien sólidas, cosa que en la asignatura de métodos tuvimos parcialmente ya que siento que si hubiese sido anual, los conceptos estarían mucho mejor asentados en nuestras cabezas.

    En fin, lo que quiero decir es que son diversos los factores que han hecho que el trabajo de campo quede relegado a un segundo plano. Por una parte, el grado en la UGR es muy reciente y los profesores y profesoras no se ponen de acuerdo en lo que es y lo que significa la Antropología, cosa que genera mucho desconcierto. Por otra parte, creo que debemos, alumnas y alumnos, tomarnos más en serio esta carrera. Hablo en primer lugar por mí misma, pero creo que en general, hay una desmotivación hacia lo que hacemos (no niego que no esté infundada por el propio sistema educativo) y eso genera que el nivel y la exigencia sea cada vez menor.
    Pienso me gustaría haberme tomado más "en serio" la Antropología desde el primer curso porque ahora que acabo, es cuando empiezo a comprenderla. Y me gusta mucho, muchísimo, pero ciertamente, el comprenderla me hace estar más perdida que nunca. Son muchas las cuestiones que corretean por mi cabeza y eso, supongo, que es algo bueno porque para ser sinceras, no todo ha sido negativo dentro de lo que estamos hemos estudiado.
    He aprendido muchísimo y he disfrutado con prácticamente todos los trabajos (casi siempre teóricos) de la asignatura y creo que eso se debe en primer lugar a varios profesores y profesoras que me han abierto las puertas hacia nuevos saberes (que pueden o no interesarme, pero me las han abierto). Luego soy yo, eres tú, la que debe escoger. Por eso, en segundo y último lugar, he disfrutado porque de la Antropología, una ha "apropiarse", hacérsela suya en el buen sentido. De esta manera, a través de esta "apropiación" de la que hablo, he llegado a sentirme vinculada con la Antropología en todos los aspectos de mi vida; he aprendido que hay ramas que me atraen mucho más que otras y que la universidad es solo el comienzo de este camino.
    Así, quiero pensar, sin caer en romanticismos, que esta ciencia, este saber, esta disciplina, rompe esquemas, barreras mentales y culturales. Lo que hagamos con ella depende de nosotras.

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